dom. May 19th, 2019

¿Despilfarro? en la exploración espacial

La era de la exploración espacial humana ha propiciado que muchas tecnologías de punta hayan sido inventadas. Pero, ¿y la cara oculta?

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La exploración espacial, un sueño recontra viejo de miles de años

Cualquier humanidad pensante debe de encontrarse en un momento en el que su mirada se dirige hacia su espacio que la rodea. Siempre es un sueño de miles de años que se ve realizado cuando por fin un mundo avanzado tecnológicamente puede volar más allá de su atmósfera.

Muchos fueron los que inventaron puras teorías de posible conquista del espacio que rodea la Tierra. Los humanos de la Antigüedad se han siempre mostrado curiosos por saber que hay en el espacio centelleado de millones y millones de luces. Esa curiosidad tan excesiva permitió que se inventaran figuras aparentemente dibujadas por las luces (estrellas). De ahí nació los signos zodiacos porque nuestros ancestros pensaban que la posición de esas luces significaban mucho en su vida cotidiana.

Veían en ellas como espejo que podía predecir el futuro. Paulatinamente, la astronomía se ha venido saliendo de esas cosas empíricas para independizarse finalmente en el Tiempo Moderno.

Miles de años han pasado pero esa curiosidad humana de volar y dominar el espacio nunca se ha dado por vencido. Con la explosión científica del antepenúltimo siglo, ese sueño de volar se acentuó más. En el inicio del siglo 20, dos hermanos llegaron a crear un aparato que voló.

La aeronavegación nació.

Luego, fueron muchos los que aportaron en la perfección de la realización del mayor sueño humano. La Primera Guerra mundial de la historia jugó un papel fundamental en el desarrollo de esa nueva tecnología: la Aeronáutica.

Terminada la guerra, esta tecnología se fue volando hasta que recién en la segunda mitad del siglo 20, por primera vez en la historia, el humano pudo volar hacia el espacio más allá de la atmósfera.

La guerra fría entre los EEUU y la Ex URSS supuso un avance irrepetible en la aeronavegación. El Humano pisó por vez primera la Luna. Este luminar que acompaña la Tierra desde los momentos inmemorables fue pisado. Aunque muchas personas no creen que se haya pisado el suelo lunar, si pasó, fue el mayor logro de la raza humana. Es uno de los logros más importantes de cualquier raza humanoide pensante del cosmos.

Pero, ¿vale la pena invertir tanto?

Alternando fracasos con éxitos, la principal agencia espacial del planeta, la NASA, ha podido permitir que el género humano se sienta rey de su espacio planetario. Muchos son los satélites artificiales que se han puesto en órbita alrededor de la Tierra. Pero mucho antes, empezaron a pensar que los humanos no podrían estar solos en este universo sin límite. Esto fue una de las razones por las que los humanos siempre han querido lanzarse en una aventura espacial.

En poco tiempo, los humanos han pasado del querer volar a querer saber si existen vidas en el afuera. Tal ha venido siendo la principal meta de las principales agencias espaciales. Se creó la SETI, programa de búsqueda de vida extraterrestre. Nacieron otras sub-agencias cada una con un propósito bien definido.

Pero ahí viene la gran duda de si vale la pena que los presupuestos de esas agencias son realmente acorde a la situación actual del planeta.
21.000 millones de dólares,  esto es el presupuesto de la NASA para el año 2020. ¿Es lógico despilfarrar una suma tan estratosférica? cuando sabemos que demostrar científicamente que la vida existe afuera es imposible con el nivel de tecnología que se tiene ahora.

Lo más curioso es que todavía no podemos decir si en Marte había existido la vida o no, mientras estamos intentando de buscar señales de vida en lugares inalcanzables por nuestros precarios aparatos.

El mundo todavía vive en la pobreza (la mayor parte del mismo está en la pobreza) y se está tirando la plata por un espacio que no invita a ningún optimismo de que la vida del afuera es descubrible por nuestros precarios aparatos.

Los mundos inteligentes no necesitan buscar demostrar científicamente que la vida existe fuera de ellos. Lo saben conscientemente. La inteligencia lo supone.

Pero, ¿es normal gastar tanta plata en algo con poca importancia ahora para la humanidad? Todavía no se han resuelto los problemas básicos y se buscan resolver los cósmicos. No se necesita saber si existe o no la vida en el afuera para que se establezca una paz durable en el planeta.

En fin, esos 21.000 millones de dólares podrían resolver la mayoría de los problemas básicos que arrasan todo el planeta. No vale la pena la verdad este despilfarro. La paz en el mundo puede establecerse sin saber o no si la vida del afuera existe. El hambre se puede erradicar sin ir a Marte.

Standley Moise, 2019.

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